16 de noviembre de 2010

Probable, no definito.

Y en muchas ocasiones me paro un minuto y me hago la misma pregunta que muchos ya nos hemos formulado alguna vez: cuántos pasos se acaban difuminando alrededor del espacio para ser recuerdo inerte de nuestras vidas. De qué depende y donde reside la importancia de cada de uno los momentos si ni siquiera podemos llegar a determinar si existe ese instante que más tarde hará que se todo se llene de valor o por lo contrario se llene de inutilidad. ¿Cómo puedes llegar a saber lo que tienes que agarrar y lo que dejar pasar de largo? ¿O es qué queriendo o sin querer somos capaces de retenerlo todo para recordarlo en el momento que sea necesario? Sigue preguntándote...


PD: No amenaces si no puedes cumplir la amenaza, te debilita.

8 de noviembre de 2010

A diario.

Algunas veces es mejor tener el corazón frío y las manos calientes para hacer un stop y darnos cuenta de lo que realmente queremos y de que camino debemos tomar. Otras veces lo único que debemos hacer es mirar las cosas con ojos distintos y dejar a un lado todo aquello que no nos deja caminar por donde pensábamos hacerlo. Todos, absolutamente todos tenemos derecho a resbalar o a caernos en el camino, pero también tenemos la obligación de aprender que tenemos que levantarnos.


PD: La sabiduria es saber la diferencia entre lo que puedes cambiar y con lo que has nacido.

4 de noviembre de 2010

Un don.

Pensar y pensar y pensar de más y sobrepensarlo todo asi he pasado la mayor parte de mis ratos libres, analizando todo lo que me sucede a conciencia. Sobre la vida, sobre lo que me rodea, sobre personas de mi vida y sobre cosas que ya ni recuerdo. Pensar hasta lo que me esfuerzo por no pensar. Cuando duermo, cuando como, cuando camino, cuando quiero despejarme y cuando me lavo los dientes…
 

Pensando en los porque de todo, explotando mi racionalidad, pensar en exceso no es como se cree una maldición de genios, más bien después de pensarlo mucho creo que es todo lo contrario. Alguien me decía que podía escuchar el silencioso sonido de mi mente mientras estaba pensando, me pregunto como se oía… tal vez nunca lo sepa. Hoy pienso que la mayor parte del tiempo se escucha como algo muy parecido a esto.

2 de noviembre de 2010

Chocolates

Reaparecen cuando el duro frío de cada invierno vuelve a adentrarse por debajo de las puertas y por los resquicios de las antiguas ventanas del salón. Calientan esas finas manos que, sin guantes, buscan algún resto calor del pasado verano en cada rincón de esa pequeña habitación, pintan esos graciosos bigotes de un tono marrón que consiguen esbozar pequeñas aunque necesarias sonrisas cuando son vistas en el reflejo de un espejo. Acompañan muchos días de otoño y de invierno que, entre tazones, pasan más desapercibidos.


PD: Ya sean bailes de gatos en la madrugada de una perdida ciudad como espectáculos de ardillas al medio día en un conocido parque de una gran ciudad. La casualidad de encontrarme en el lugar donde ocurre algo inesperadamente único me fascina cada día más.