30 de septiembre de 2011

Pronto

En las últimos días y pienso yo que debido a los acontecimientos que han ido pasando a lo largo de estas 168 horas he llegado a relacionar seriamente la felicidad con la estabilidad. Porque a pesar de que las risas en compañía de buenas personas y que los buenos momentos que he vivido han sido abundantes e intensos, la situación general de desasosiego, desanimo y el pánico al día de mañana, que no esta tan lejos, vuelan sobre mi cabeza como los buitres que buscan algo de comer bajo el calor de la sabana.




Sería exagerar decir que han desaparecido de mi vida, o de mi cercanía aquellos elementos que aportaban un mínimo de estabilidad. Las personas que tengo cerca y que minimamente he alcanzado a apreciar en un breve lapso de tiempo, de repente se esfuman como los castillos de arena en la orilla del mar. El suelo que piso y que antes parecía firme inspira de todo menos seguridad y me toca afrontar las penas de forma firme y fiel. Pero ahora es el momento de decir que un día aprenderé a tocar la guitarra, dejare atrás todo lo que tengo y me iré por el mundo, por donde sea, a buscar esa estabilidad que solo está en uno mismo y no le hace falta de cosas externas como yo. 


PD: Las cosas pasan y eso nadie puede evitarlo, quizás sea mejor, no lo sé. Lo que sé es que el año tiene 365 días repartidos en 12 meses, eso son muchas días.

27 de septiembre de 2011

Ahora sí.

Hace no mucho, a lo sumo un día, pasé uno de esos momentos difíciles y mas cruciales en la vida cuando después de una larga, penosa, y fracasada búsqueda el final del túnel te golpea en le frente e ilumina de frente toda tu ignorancia. Quizás el no tener la mínima constancia de que podía pasar y que me pillara por sorpresa me hizo saltar como esas veces que te quedas dormido después del despertador y te despiertas corriendo y alarmado. Entonces, después de ver todo lo que pasa a tu alrededor espabilas y acabas por entender que te habías metido por el camino opuesto y marchabas de espaldas a la verdad. De frente pero con los ojos cerrados y sin ver las direcciones.  


Intentar explicar con todo detalle o sin exactitud necesaria lo que está ocurriendo en mi vida desde hace unos meses sería como describir uno a uno los ladrillos de una casa en construcción. Sin embargo, si lo pensamos mejor y buscamos un poco de lógica, es lo que mas o menos he estado intentado desde que abrí este blog, no sé si con éxito, pero sí con intención, intentar no es conseguir. No es por ser alarmantes pero tengo la sensación de que todo va mas deprisa o de que yo no disfruto las cosas en su importancia. También tengo la impresión de que no que estoy haciendo en muchas cosas y esa ignorancia me deja a la puertas de muchas otras. Mi vida ella sólita y sin permiso de nadie se precipita vertiginosamente hacia algún lugar, y yo como el que oye llover me estoy dejando llevar hacia donde quiera que vaya.


PD: Quizás si es el mejor momento para todo esto sucediera, quizás es ahora cuando las cosas deban cambiar, quizás... simplemente no lleve razón.