30 de septiembre de 2011

Pronto

En las últimos días y pienso yo que debido a los acontecimientos que han ido pasando a lo largo de estas 168 horas he llegado a relacionar seriamente la felicidad con la estabilidad. Porque a pesar de que las risas en compañía de buenas personas y que los buenos momentos que he vivido han sido abundantes e intensos, la situación general de desasosiego, desanimo y el pánico al día de mañana, que no esta tan lejos, vuelan sobre mi cabeza como los buitres que buscan algo de comer bajo el calor de la sabana.




Sería exagerar decir que han desaparecido de mi vida, o de mi cercanía aquellos elementos que aportaban un mínimo de estabilidad. Las personas que tengo cerca y que minimamente he alcanzado a apreciar en un breve lapso de tiempo, de repente se esfuman como los castillos de arena en la orilla del mar. El suelo que piso y que antes parecía firme inspira de todo menos seguridad y me toca afrontar las penas de forma firme y fiel. Pero ahora es el momento de decir que un día aprenderé a tocar la guitarra, dejare atrás todo lo que tengo y me iré por el mundo, por donde sea, a buscar esa estabilidad que solo está en uno mismo y no le hace falta de cosas externas como yo. 


PD: Las cosas pasan y eso nadie puede evitarlo, quizás sea mejor, no lo sé. Lo que sé es que el año tiene 365 días repartidos en 12 meses, eso son muchas días.

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