23 de septiembre de 2010

No es oro todo lo que reluce


Existen muy pocos, por no decir ninguno, mejores momentos que aquellos que se pueden compartir en silencio. Aquellos donde no importa nada si te da por ponerte a silbar o si te sumerges en lo mas profundo de tu mente. Donde se desvanecen e incluso desaparecen las normas y a uno ya no le hace falta eso de tener que pedir permisos, donde estar con alguien es como estar contigo mismo.

22 de septiembre de 2010

A la vista.

No son pocos aquellos que rebuscan un hilo de luz entre las capas de oscuridad y niebla que a veces asaltan el medio de nuestro presente. Mientras algunos esperan, ansiosos, que alguien cierre el telón para llegar al próximo acto, otros optan por llenarse de esa inestabilidad, de ese desequilibrio que, aunque nuble por momentos todo nuestro horizonte, nos hace sentir raramente tenues en aparecer el primer hilo de luz por entre el sombrío paisaje. 



Y es que no hay felicidad más cierta y real que el ser consciente de que tu mismo has sido el impulso de tus huellas, el pintor de tu camino. No estoy del todo seguro de si lo que me ilumina es la luz o lo que la luz ilumina. De si encender las bombillas de la habitación resulta ser andar con los ojos cerrados, que prevalezca la oscuridad entonces. Si el dejar la entrada a los rayos de sol por entre las rejillas de las persianas es ver todo aquello que me oscurece, que nos desborde toda la sombra.

20 de septiembre de 2010

Escenarios diarios

No siempre hay una mano a la que agarrarse cuando sin esperarlo aparece el miedo. Soy una de esas personas que son algo dependientes y que grita bien alto libertad, individuo poco solitario que, en realidad, no entiende tanto como cree sobre lo que resulta ser la soledad. 


Soy mucho agarrar y valerme con los poco pedazos hasta el final, de querer y apreciar mejor la felicidad si siento que la comparte, de querer comunicar y contar la tristeza a oídos muy concretos, de caminar y charlar con poca tranquilidad si, al parar, puedo escuchar el eco de otros pasos. Que el saber la cercanía de los míos me evita muchas piedras del camino.

17 de septiembre de 2010

Castillos de arena

Si todos pedimos cosas es por que tenemos o hay alguien que da o puede dar. A mi lo que en realidad me disgusta un poco es que hay demasiada gente que se cree capaz de proporcionar o dar, es decir, de poseer todo aquello que a los demás les hace falta y me obsesiona pensar que muchas veces es cuestión de azar.


Que no es merecer, ni saber llegar, ni tampoco saber situarte sino que en realidad el desequilibrio de la balanza es tan grande que quien es menos se cree más y ya no hay lugar para la humanidad. Unicamente el fuego y el agua tienen el poder para pelearse y eliminarse en su inminente encuentro, lo demás debe aprender a encontrar el equilibrio, encontrar el camino para no culminar en una inestabilidad que haga del mundo un lugar de vencedores y vencidos.

13 de septiembre de 2010

Cada mañana.

Pocas veces resulta fácil saber como encajar las piezas del puzzle para encontrar a la siguiente escena de nuestra vida. Suele ocurrir que el poder del presente es tan potente que se nos hace eterno el dejarlo atrás, sin embargo otras veces las ansias de huir y escabullirse desbordan tanto que la velocidad hace que nos estrellemos y el camino se alargue un tramo más.


Aún así todo esto no significa que dejemos de insistir en seguir para adelante, aprender a encajar las manos de forma que encontremos la manera de seguir creando nuestro propio camino, derribando ese muro que separa el hoy del mañana. Ese camino trazado queda tras nuestros pasos y nunca es tarde ni tampoco es malo para echar una mirada atrás y recordar para así poder aprender tanto de lo bueno como de lo malo.

11 de septiembre de 2010

Coraje

Una fría noche , la dura soledad,  el invierno, la tormenta, un amor, la alegría, lo profundo sonrisa, en fin...vida... Nada de esto viene junto en la realidad todas y cada una de ellas vienen separadas, aunque es verdad que algunas llegan mas veces que las otras, es hora que vengan mas de las otras, de las últimas. Sino llegan no me quedara otra que salir a buscarlas, aunque no es fácil cuando la noche fría, la lluvia y la soledad te frenan.


Tan solo hace falta esa sonrisa que llena mi alegría. Aveces pienso que  no sabes quien soy, incluso yo tampoco se quien eres, o quizás lo sabemos y no nos queremos dar cuenta, sonrieme, para que la cadena empiece a girar y así llegue a encontrar esas ultimas cosas que... en fin... son vida.