Lo que no era capaz de cortar era el pensamiento de después cuando me quedaba solo, tal vez me sienta mas cómodo, o puede ser que ni cómodo pero menos molesto en el limbo que existe entre el amor y el desamor. Si nunca has sido capaz de escalar una montaña o de cruzar un rió no puedes saber lo que te estas perdiendo y vives feliz e ignorante y despreocupado a pie de tierra, en la superficie de la vida.
Lo que nos lleva a que esta maravillosa historia tiene un fin y a su fin le toca levantar la cabeza, despertarse, quitarse las legañas y volver a la realidad, que buena o no, es la única que existe.
PD: Al que no esta no se le espera, y al que no va a venir no se le echa de menos.

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