Hay veces que la vida nos pone en circunstancias extremas, o que al menos por momentos nos lo pueden parecer. Y en esas circunstancias suele ocurrir que nuestras respuestas son casi automáticas, no premeditadas, nos sorprendemos a nosotros mismos haciendo cosas de las que nunca nos hubiéramos creído capaces. En una ocasión leí que una madre sería capaz de levantar o mover el equivalente al peso de un automóvil si su hijo se encuentra en peligro de muerte. Es realmente impresionante.
Salvando las distancias y sin llegar ni de lejos a esos términos de vida o muerte, estos días ando analizando una situación similar, mi propia situación de hecho. Para bien -y para mal- estoy teniendo mucho tiempo para analizar estas y otras muchas cosas. He vivido una experiencia, que de hecho sigo viviendo, en la que me he visto completamente sobrepasado por los acontecimientos. Una de esas veces en que uno se ve sin recursos, sin fuerzas para encontrar la salida. Sabes que existe esa salida pero no te ves capaz de llegar tu sólo hasta ella...Digamos que aquél ejemplo que nos enseña la Naturaleza me sirve para ilustrar un poco mejor las conclusiones a las que he ido llegando. Realmente no he llegado a concluir nada, no sé por qué lo digo así, pero el caso es que hoy me voy a permitir escribir lo que me salga sin más por el simple hecho de sacarlo fuera. Qué leches! Para eso empecé este blog en su día....
No sé si es el amor el motor que debe mover esas respuestas humanas, yo más bien creo que es algo más "básico", yo diría que es el corazón el músculo que debe hacerlo. Porque creo que es el músculo más potente que tenemos y el que es capaz de generar esa fuerza de dimensiones desconocidas. Es un potencial que tenemos latente. Tengo el consuelo de saber que todos tenemos ese músculo y ese potencial, y por tanto la capacidad de usarlo y de llevarlo al extremo. A veces preferimos usar todo ese potencial en otras cosas, probablemente porque son más fáciles, porque nos reportan más satisfacciones personales, porque nos ayudan a poner piedras en el camino de nuestra realización personal.Quizá sea pecar de iluso pero, a pesar de todo, voy a seguir creyendo que eso sigue estando ahí, que los intrincados mecanismos racionales en los que nos gusta perdernos los humanos no van a privarnos nunca de esa capacidad intrínseca y esa enorme fuerza altruista del corazón.
Me encanta la foto. El amor y los sueños es el motor que nos impulsa cada día para hacer saltos en los que la mayoría de la gente piensa que perdimos la cabeza : )
ResponderEliminarLa foto es una calle de Londres. Llevas toda la razón pero aveces tenemos qe cometer locuras aunque sepamos que lo son solo por el echo de darnos cuenta.
ResponderEliminarSi la foto era impresionante la canción mucho más
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