Un año pasado. Pasado y nada mas, con sus penas y sus glorias como todo en la vida, durante este año han pasado muchas cosas. He vivido. He pensado que jamas llegaría al final de un día y también he deseado que un día fuera eterno. He dado abrazos para proteger a personas del mundo, y me he metido de bajos de mis sábanas para esconderme de él. He amado, me han amado, he rechazado, he sido rechazado y he querido con todo lo que mi corazón ha sido capaz de dar. He sentido lo mejor y lo peor de la debilidad, grandeza, vergüenza, pereza, nostalgia, envidia, felicidad, vida, tristeza, alegría, dolor…
He visto pasar antes mis ojos verdes cientos de estrellas fugaces. He deseado de todo por tener una cámara en un momento determinado, y porque no quedara ni el mas mínimo ápice de que algo hubiera sucedido. Me he quedado dormido frente la luz del sol y bajo el reflejo de la luna. He visto cientos y miles de diferentes verdes en los prados, de azules en los mares y de rojos en el cielo. He sentido recorrer cada hueco de mi cuerpo en una sola y especial caricia. También he querido arrancarme la piel del dolor que he en un momento he sufrido. He deseado con todas mis fuerzas que algo sucediera antes mis ojos, y he sentido miedo de que algo se me presentara un día cualquiera, y puedo decir que nunca me he avergonzado de ello.
He dado gloria y me la han dado. He hecho regalos con todo mi cariño, me caí muchas veces. Estoy de pie desde que cumplí los dos años y nunca me he vuelto a caer, porque tengo amigos que me levantan. Amigos a los que probablemente y como todo el mundo un día decepcioné, prometí, me gané, felicité, consolé, quise, quiero… He buscado la vida que nunca encuentro, la encontré solo, y también al lado de alguien. He pensado muchas veces que todo pasa y otras que simplemente son inamovibles. He tenido lunes bastante malos, viernes apoteósicos, martes 13, días de navidad, noches de año nuevo, muchos días 11, demasiados días negros…y los he celebrado todos. He sonreído cuando era casi algo imposible debido al dolor. Me han caído lágrimas de impotencia, cocodrilo, compañerismo, dolor, olvido, pérdida…pero también de felicidad. Me he reído tanto…
He pedido deseos imposibles para poder alcanzar lo posible, y he deseado que lo posible se hiciera imposible. Me he vuelto loco pensando en cosas que no tienen existencia en la realidad. Como mucha gente he dejado cosas a medias. He hecho una lista de lo inverosímil, perdí más de la mitad de las cosas nada más terminarlas. Me han calificado de egocéntrico, creído, arrogante, tonto…yo también he puesto etiquetas. Me he sobrepasado de los límites cuando quería. He jugado al escondite en las frescas noches de verano, a la pelota en el recreo, al fútbol en gimnasia, a las cartas en los bares, a al parchis en el tiempo libre… He pensado en pasado y en futuro, hasta que reaccione y vi que vivo en presente. He leído cuentos de fantasía para creer en eso que llaman esperanza, e historias trágicas para afrontar lo duro de esta realidad. Me he sentido desfallecer durante los malos tragos que por desgracia he pasado, también he sentido tocar las estrellas con la yema de mis dedos.
He querido ser astronauta para así poder pisar la luna, médico para salvar vidas, pintor para romper con lo extravagante del arte, y hasta escritor para regalar vida a los que no la sienten. He creído en la filosofía del“nunca digas nunca". He soñado con tantas cosas que sería imposible recordar la mayoría de ellas. He mentido, y por lo tanto, hecho daño, por amor. He vivido alguna que otra vez a la sombra, en el centro, a un lado, detrás, en primera persona, bajo tierra, en lo más alto… He desobedecido a la autoridad. He aprendido de la mejor lección de los mayores: “la vida solo me parecerá corta”. He sacado sonrisas de caras tristes con chistes muy malos. He dañado con la verdad a los que quería. Me he considerado el chico más afortunado del mundo frente a las adversidades que se me han presentado. He querido creerme decenas de mentiras… A veces, solo he necesitado la presencia a mi lado de una única persona. He sentido el temblor de mis piernas. Hasta he llegado al límite de vivir solo y exclusivamente por vivir. Pero, por culpa de todo este conjunto de emociones y situaciones he vivido, y todavía vivo.
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