19 de enero de 2011

Por ahí

Quizás no nos vendría del todo mal aprender a poder mirar entre todas las inmensidades, donde entre muchos casos ya perdidos se hallan también aquellas genialidades que pueden llegar a pasar desapercibidas a las miradas ajenas de muchos. Y cuántas cosas nos perdemos por no saber exactamente donde mirar, por no saber tener esa paciencia que muchas veces es la solución. Cuando lo que es verdad que muchas de esas veces lo mejor es aquello que parece que no puede pasar, que se encuentra entre lo invisible y de repente sin saber ni cuando ni porque, aparece.


PD: Todas las convicciones son igual de ridículas si se aplican porque si a todas las circunstancias

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