Esto es como esas veces que te levantas de la silla para ir de una habitación a otra y por el camino se te olvida lo que tenías que hacer. Sólo que yo me he quedado pillado en ese momento de incredulidad en el que escrutas con atención cada objeto a tu alrededor con la esperanza de que alguno te devuelva la, probablemente, magnífica razón que te hizo moverte de donde estabas.
Piensas entre auto culparte por tener una memoria de pez, abandonar y volver al principio de donde partiste o quedarte un poco más para ver si algo te devuelve la inspiración. Sé que todo tenía sentido cuando me marché, que tenía un motivo más que lícito y que quedaba muy bonito sobre mis expectativas. Pero ahora que lo tengo no sé qué hacer con él.
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