1 de junio de 2010

La fuerza del cambio

Hace poco me di cuenta de que me paso la vida acumulando cosas y necesidades pendientes. Coger el móvil, caminar con música, ver el último capitulo de cada serie. Leer más, ver fotos antiguas, escribir en el blog. Vaciar cajas y liberarme de algunos pesos de los que cada vez cuesta más desprenderse. Se me escapa el tiempo buscando tiempo, dejando de hacer todo a sabiendas que dejarlo no es la solución, sino la cola de alguna pescadilla. A veces siento el impulso de escaparme de todo, pillarme un avión que me lleve lejos de donde estoy o pensar otras maneras de vivir mi vida... Pero el sonido de las llaves abriendo puerta de casa al volver de ese viaje parece decirme que todo está como lo dejé y que nada cambia a no ser que nosotros lo provoquemos.


Últimamente el cambio evoluciona a mi alrededor: El curso mas raro de mi vida acaba, algunos amigos se alejan, otros simplemente desaparecen... También hay otros cambios más sutiles que, más que cambios, son el paso de la vida: nos vamos haciendo mayores, mi madre se hace mas cercana. Yo, aveces hago un pequeño ejercicio mental, viajar al pasado y recordarnos cómo nos imaginábamos que seríamos en el futuro, no tengo la certeza de haber cambiado algo de lo que he sido aunque he aprendido algo que no estaba incluido en el juego: Que asumir lo bueno y lo malo, lo que nos hace felices y lo que no, sólo puede hacerse a medida que vamos creciendo.

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