22 de junio de 2010

Te quiero hermano.

Desgraciadamente he aprendido a decir adiós demasiado joven, a decir a dios a amigos, amores y familiares. Por otro lado doy gracias porque también he aprendido a esquivar las palabras y los acontecimientos más duros como las balas de un pistola. He rezado miles de noches, en mi cuarto, en mi cama incluso en mi pequeña terraza acompañado de un brisa fresca que en esta época se agradece, pero muchas veces el cambio no llega o no soy capaz de verlo. A pesar de eso permanezco fielmente.


La verdad es que algunas cosas de tu vida, por muy importantes que sean tienes que dejarlas irse, debemos dejar seguir el curso de las cosas. Muchas batallas se tienen que dejar sin ningún ápice de lucha, debemos dejar que simplemente la verdad se pierda en todo aquello que no somos capaces de decir o de hacer. Sinceramente una vez mas tengo miedo, es norma quel cuando todo se vuelve oscuro sentirlo. Nada permanece como siempre y me quedo con lo que perdí. Mis memorias se transforman en las lágrimas y mis recuerdos en dolor pero a pesar de todo permanezco fielmente.

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