11 de mayo de 2011

Cosas.

Vale, después de mucho trabajo y muchos quebraderos de cabeza a personas allegadas, me dispongo a escribir un post fijo y a partir de hoy y hasta próxima fecha indeterminada me propongo a bombardearles con textos apocalípticos y existencialistas. Porque hoy después de mucho estudiar me he puesto a vaciar un cajón. Siempre que hago una mudanza o me pongo a indagar en lo caótico de mi habitación termino tirando el 65% de las cosas que he acumulado durante todo ese tiempo.


En mis cajones se amontonan hasta el punto de competir por milímetros cuadrados de madera entradas de cine, tiques de índole variado, tarjetas de todo tipo, fotos de carné, postales, bono bus de autobús, propaganda del mostrador de la biblioteca, flyers de discotecas, pulseras, chapas, llaveros que en su tiempo pasearon por Córdoba, llaves que seguramente abrirán alguna puerta, botones, etiquetas de ropa, mensajes en servilletas (este es el mas gracioso) 


El caso es que cada objeto tiene la habilidad o al menos la intención de capturar en ese objeto la esencia de un momento mágico. Pero seamos sinceros y realista, el tiempo pasa y las cosas cambian, la esencia se esfuma y no sé porque siempre acaba enfadada conmigo misma por haber vuelto a caer en el mismo engaño de siempre. En verdad solo existe una única proyección de cada uno de esos momentos en el presente y soy yo. La única prueba palpable e indiscutible de que alguna vez tuve un pasado es la huella imborrable que éste ha dejado en mi. Y por muy convencido que pueda llegar a estar, todavía existe una parte de mi que no para de pescar la felicidad en un tique.


PD: Sigo conservando todos y cada uno de estos pequeños objetos, de hecho tengo una caja donde quedan todos. Parece una pequeña caja del tiempo, quitándole el polvo que se acumula en ella.

5 de mayo de 2011

Devenir.

Una persona bastante filosófica, quizás demasiado aunque de claras convicciones y fuertes creencias, también es gran hablador lo que lo implica una personaldad amistosa y expresiva. Tiene tendencia a dejarse llevar por el momento y exagerar. Debido a esa visión filosófica puede ser vista como una persona sabia, de hecho tiene un don para la observación para entender a la gente y las situaciones pero a veces se equivoca por lo que a veces no siempre es constante y confiable. No le pesan los grandes compromisos ni las responsabilidades, les gusta y los lleva siempre. Es casi independiente y ama la libertad. En algunos momentos tiene la necesidad de cuidarse un poco por lo que necesita rodearse de personas sinceras. 


Es alguien idealista y le gustan las causas justas. Sobretodo es una persona impulsiva. Gran parte de las cosas las hace de forma grandiosa y generosa.  En el plano laboral tiene la capacidad de relajarse y de no agobiarse y optimista. Sabe perfectamente que los contactos sociales son esenciales. Quizás necesite y no le venga mal algo mas de fe en la vida. Generalmente tiene una actitud muy jovial aparentando menos años de los que tiene, no sé si desde un punto de vista positivo. En el mundo sentimental es demasiado sincero, que disfruta compartiendo los sueños, pensamientos y proyectos con la persona amada. Puede entusiasmarse con facilidad porque le gusta la aventura pero de igual forma es capaz de perder totalmente el interés por alguien. Se recupera facilmente de los desengaños.



26 de abril de 2011

Aceptado

Y aquí estoy con mis 19 años a punto de salir a relucir, dispuesto a plasmar toda mi "maldad" en esta entrada. Pongo maldad entre comillas por que no me refiero a una maldad pura. La razón es meramente documental, acreditativa... que me sirva como prueba para cuando en un futuro supere esta disposición recuerde que formo parte del grupo universal de la imperfección El tema es que a raíz de la lectura de un libro, estoy avistando algunos tipos de conductas en el proceder social común, que no se ajustan a mi forma de ver la vida. Hoy por hoy, una de las cosas que mas me cuesta en la vida es la siguiente: todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario. 


Me cuesta por no decir que me resulta imposible que  aunque se demostrarse, siempre habrá circunstancias concretas o causas reales que justifiquen de de un modo u otro aquellos actos considerados perversos.  Mucha gente ha podido tener un padre alcohólico o violento, una infancia con algún que otro trauma, un mal día o un chicle pegado en el zapado. Es lógico pensar que nadie es malo solo porque sí. Lo suyo seria decir que todo el mundo prefiere el diálogo antes que la violencia aunque aveces no hacen falta que las cosas estén muy mal para que lleguen a ella. Casi siempre he estado orgulloso de las relaciones sociales que se han ido consolidando a lo largo de mi vida porque la gran mayoría de al gente que se ha cruzado en mi camino ha sido bastante maravillosa, sin embargo, desde hace ya un tiempo las cosas han dado un giro de 180 grados. 


Por circunstancias de la vida por casualidad o por razones que no vienen al caso, he topado con personalidades que bien podrían encajar en los margenes definitorios de la palabra miserable. Cierto es que por una parte me gusta ser así y no quiero cambiar y por otro lado lo agradable es no ser desconfiado, ni pensar mal de la gente, ni tener prejuicios. Pero cuando nos golpeamos de frente las narices los reflejos reaccionan solos y se ponen en defensa para evitar un nuevo choque.


PD: Aun no he sido capaz de analizar sus pensamientos y acciones para descubrir en qué punto su existencia se vio truncada por una mala experiencia que pudiese dar lugar a dicho comportamiento.

5 de abril de 2011

Interior

Hace unos días pasé uno de esos momentos mas cruciales en la vida cuando después de una larga, penosa, y fracasada búsqueda el final del túnel te golpea en le frente e ilumina de frente toda tu ignorancia. Entonces, espabilas y acabas por entender te habías metido por el camino opuesto y marchabas de espaldas a la verdad. De frente pero con los ojos cerrados y sin ver las direcciones. Intentar explicar con todo detalle o sin exactitud necesaria lo que está ocurriendo en mi vida desde hace unos meses sería como describir uno a uno los ladrillos de una casa en construcción. 
Sin embargo, si lo pensamos mejor, es lo que mas o menos he estado intentado desde que abrí este blog, no sé si con exito, pero sí con intención. No es por ser alarmantes pero tengo la sensación de que todo va mas deprisa o de que yo no disfruto las cosas en su importancia. Mi vida ella sólita y sin permiso de nadie se precipita vertiginosamente hacia algún lugar, y yo como el que oye llover me estoy dejando llevar hacia donde quiera que vaya.

4 de abril de 2011

Mientras tanto.

Nunca nos olvidaremos ni dejaremos de mencionar con cierta alegría todas esas miradas que atraviesan nuestra dura coraza o de aquellas huellas que que marcaron y reflejaron ese camino... Pero, ¿qué pasa con todo lo demás? Las cosas que no vemos y que ni si quiera tenemos conciencia de ellas, los ceros a la izquierda o la gente que nos resulta insignificante. Sin dudarlo en proporción son mayores en relación con los demás y, aunque sean precisamente estas cosas las que hacen que las otras sean excepcionales, nadie se digna a hablar de ellas. 


Escribo todo esto para echarles una mano, para declarar en su favor y darles un buen trozo de importancia y honrar el papel de las miles de personas insípidas que cruzan nuestra existencia.  Es más. Les hablaré de algo todavía peor. De lo duro que significa ser ridículo incluso la mas pura mota de polvo en la vida de otra persona. Eso si es algo duro y difícil. Ser consciente de que algunas personas cuestiones nuestra cualidad de ser únicos en la vida y nos reduzcan al papel de gente que vemos cruzar por la calle. Por suerte por un momento todo puede dar un vuelco, como cuando el final de una película comienza a dislumbrarse.


 El momento en que realmente sabemos cual es nuestro personaje, cual nuestra forma de actuar, nos deshacemos y nos quitamos de todo afán de protagonismo y somos libres de crear nuestro propia personaje y dotarlo de la interpretación que se nos antoje. Porque sólo quien quien acepte con las mas pura normalidad ser un contacto mas en una lista de amigos, o el que aguante sin derrumbarse un papel sin fornicación de los demás, será finalmente una persona libre.

9 de marzo de 2011

La misma historia

Me he dado cuenta que, antes de terminar mis trabajos de la facultad  o de dominar el inglés, tengo que solucionar un tema pendiente que no es plausible que se demore ni un segundo más: que es dominar mis sentimientos.

Tampoco aspiro a convertirme en un ser emocionalmente rígido como las vigas de una construcción, pero no puedo permitir que las insignificancias exteriores alteren tanto mi estado de vida. La razón debe funcionar mejor y la cabeza estar mas amueblada para dejar un poco de lado a las emociones
El lunes estaba ensimismado en la más profunda perplejidad y ayer por la mañana pensaba que me iba a comer el mundo hasta que por la noche se me paso por la cabeza de nueva esa cómoda indecisión

Vale que es algo difícil tomar decisiones sin consultar y que encima las condiciones y situaciones del día no sean las mas adecuadas para poder pensar, pero hay cosas peores en la vida. Como siga a este ritmo acabare cortándome las venas porque pierdo el autobús de las 8...

Con todo ello quizás sea mejor hacer una parada técnica. Me moveré, claro está, pero asumiendo las consecuencias de la inestabilidad emocional. Al fin y al cabo no estoy tan mal donde estoy, tengo tiempo, calefacción si hace frío, un bolígrafo para escribir, e incluso veo desde mi azotea el patio, por si se me olvida que estoy en Casa.


PD: Nunca sale el sol si esta nublado, pero siempre hay espacio entre nube y nube.

2 de marzo de 2011

Con calma

Hace muchos meses deje de remar. Por dejar hasta dejé incluso de respirar. Simplemente cerré los ojos y me dejé llevar por la marea allá a donde a ella se le antojara llevarme. Ahora, después de un tiempo vuelvo a abrir los ojos y me pregunto "qué hago aquí", si hace nada, cuando los cerré, estaba en un lugar completamente diferente. Era un joven impulsivo, que siempre ignoraba el porque y se llenaba de gloria con cada montaña que subía. Pero un día el viento cambió la direcciones a elegir y el As se perdió por la manga.


Aunque desde hace ya que ha llovido. Incluso ha nevado. De hecho, no ha sido el peor invierno de los que muchos yo recuerdo. Pero el sol, tan impaciente, ha vuelto a salir, como si ignorase lo que pasa.Y de nuevo estoy aquí, cicatrizando las heridas al sol, preguntándome si fue verdad o mentira. Y cuando la segunda cobra cada vez mas fuerza, lo único que queda es coger el remo y volver a remar.

1 de marzo de 2011

Incidentes

Esto es como esas veces que te levantas de la silla para ir de una habitación a otra y por el camino se te olvida lo que tenías que hacer. Sólo que yo me he quedado pillado en ese momento de incredulidad en el que escrutas con atención cada objeto a tu alrededor con la esperanza de que alguno te devuelva la, probablemente, magnífica razón que te hizo moverte de donde estabas. 

Piensas entre auto culparte por tener una memoria de pez, abandonar y volver al principio de donde partiste o quedarte un poco más para ver si algo te devuelve la inspiración. Sé que todo tenía sentido cuando me marché, que tenía un motivo más que lícito y que quedaba muy bonito sobre mis expectativas. Pero ahora que lo tengo no sé qué hacer con él. 

He ganado muchas cosas por el camino y he perdido muchas otras. Es como si fuera una persona diferente persiguiendo, a falta de nuevos horizontes, los sueños de antiguo alguien que fui. No es la primera vez que una temporada que ya no sé de dónde vengo ni, sobretodo, a dónde voy. Pero ahora que mas o menos estoy llegando al final, tengo que decidir si anidar en las nubes del 'ser o no ser', o emprender el viaje de vuelta y llevarme conmigo la calma de aquí arriba.

19 de enero de 2011

Por ahí

Quizás no nos vendría del todo mal aprender a poder mirar entre todas las inmensidades, donde entre muchos casos ya perdidos se hallan también aquellas genialidades que pueden llegar a pasar desapercibidas a las miradas ajenas de muchos. Y cuántas cosas nos perdemos por no saber exactamente donde mirar, por no saber tener esa paciencia que muchas veces es la solución. Cuando lo que es verdad que muchas de esas veces lo mejor es aquello que parece que no puede pasar, que se encuentra entre lo invisible y de repente sin saber ni cuando ni porque, aparece.


PD: Todas las convicciones son igual de ridículas si se aplican porque si a todas las circunstancias

31 de diciembre de 2010

2010

Un año pasado. Pasado y nada mas, con sus penas y sus glorias como todo en la vida, durante este año han pasado muchas cosas. He vivido. He pensado que jamas llegaría al final de un día y también he deseado que un día fuera eterno. He dado abrazos para proteger a personas del mundo, y me he metido de bajos de mis sábanas para esconderme de él. He amado, me han amado, he rechazado, he sido rechazado y he querido con todo lo que mi corazón ha sido capaz de dar. He sentido lo mejor y lo peor de la debilidad, grandeza, vergüenza, pereza, nostalgia, envidia, felicidad, vida, tristeza, alegría, dolor…

He visto pasar antes mis ojos verdes cientos de estrellas fugaces. He deseado de todo por tener una cámara en un momento determinado, y porque no quedara ni el mas mínimo ápice de que algo hubiera sucedido. Me he quedado dormido frente la luz del sol y bajo el reflejo de la luna. He visto cientos y miles de diferentes verdes en los prados, de azules en los mares y de rojos en el cielo. He sentido recorrer cada hueco de mi cuerpo en una sola y especial caricia. También he querido arrancarme la piel del dolor que he en un momento he sufrido. He deseado con todas mis fuerzas que algo sucediera antes mis ojos, y he sentido miedo de que algo se me presentara un día cualquiera, y puedo decir que nunca me he avergonzado de ello. 

He dado gloria y me la han dado. He hecho regalos con todo mi cariño, me caí muchas veces. Estoy de pie desde que cumplí los dos años y nunca me he vuelto a caer, porque tengo amigos que me levantan. Amigos a los que probablemente y como todo el mundo un día decepcioné, prometí, me gané, felicité, consolé, quise, quiero… He buscado la vida que nunca encuentro, la encontré solo, y también al lado de alguien. He pensado muchas veces que todo pasa y otras que simplemente son inamovibles. He tenido lunes bastante malos, viernes apoteósicos, martes 13, días de navidad, noches de año nuevo, muchos días 11, demasiados días negros…y los he celebrado todos. He sonreído cuando era casi algo imposible debido al dolor. Me han caído lágrimas de impotencia, cocodrilo, compañerismo, dolor, olvido, pérdida…pero también de felicidad. Me he reído tanto… 

He pedido deseos imposibles para poder alcanzar lo posible, y he deseado que lo posible se hiciera imposible. Me he vuelto loco pensando en cosas que no tienen existencia en la realidad. Como mucha gente he dejado cosas a medias. He hecho una lista de lo inverosímil, perdí más de la mitad de las cosas nada más terminarlas. Me han calificado de egocéntrico, creído, arrogante, tonto…yo también he puesto etiquetas. Me he sobrepasado de los límites cuando quería. He jugado al escondite en las frescas noches de verano, a la pelota en el recreo, al fútbol en gimnasia, a las cartas en los bares, a al parchis en el tiempo libre…  He pensado en pasado y en futuro, hasta que reaccione y vi que vivo en presente. He leído cuentos de fantasía para creer en eso que llaman esperanza, e historias trágicas para afrontar lo duro de esta realidad. Me he sentido desfallecer durante los malos tragos que por desgracia he pasado, también he sentido tocar las estrellas con la yema de mis dedos. 

He querido ser astronauta para así poder pisar la luna, médico para salvar vidas, pintor para romper con lo extravagante del arte, y hasta escritor para regalar vida a los que no la sienten. He creído en la filosofía del“nunca digas nunca". He soñado con tantas cosas que sería imposible recordar la mayoría de ellas. He mentido, y por lo tanto, hecho daño, por amor. He vivido alguna que otra vez a la sombra, en el centro, a un lado, detrás, en primera persona, bajo tierra, en lo más alto…  He desobedecido a la autoridad. He aprendido de la mejor lección de los mayores: “la vida solo me parecerá corta”. He sacado sonrisas de caras tristes con chistes muy malos. He dañado con la verdad a los que quería. Me he considerado el chico más afortunado del mundo frente a las adversidades que se me han presentado. He querido creerme decenas de mentiras… A veces, solo he necesitado la presencia a mi lado de una única persona. He sentido el temblor de mis piernas. Hasta he llegado al límite de vivir solo y exclusivamente por vivir. Pero, por culpa de todo este conjunto de emociones y situaciones he vivido, y todavía vivo.